
Interior de una de las salas del palacio | ESMADRID
La mayor colección de pinturas murales -sobre estuco, tabla y tela- que alberga un edificio madrileño se encuentra en un céntrico palacio, situado en la esquina de las calles Huertas y Príncipe.
Su origen se remonta a 1731, cuando el banquero de Felipe V, Juan Francisco Goyeneche (marqués de Ugena) compró una casa con el fin de instalar en ella su residencia. Encargó la reforma al famoso arquitecto Pedro de Ribera, quien respetando la estructura interior, modificó el exterior de acuerdo con la tipología de los palacios del XVIII, añadiendo además una espléndida fachada barroca en la entrada principal, la de la calle Huertas.
Tras sufrir algunos avatares, en 1800 se instaló allí la Contaduría del Pósito Real y en 1874, el edificio pasó a manos de Juan Manuel de Manzanedo, español que hizo fortuna en América y consiguió los títulos de marqués de Manzanedo y duque de Santoña. Entonces el palacio fue cedido en donación de arras a su esposa María del Carmen, quien ordenó reformarlo de nuevo y adornarlo hasta el límite de su riqueza. Incluso mandó hacer una portada gemela en la calle Príncipe.

Entrada del palacio | ESMADRID
Para esta ecléctica transformación contó con escultores de la talla de Canova y pintores como Olavide. Fue entonces cuando se convirtió en uno de los palacios más representativos del Madrid del XIX.
Tras ser habitado por personajes tan ilustres como José Canalejas, en 1933 Casimiro Mahou lo adquirió para sede de la Cámara de Industria -hoy Cámara de Comercio e Industria de Madrid- función que sigue desempeñando actualmente. Debido a esta larga historia el palacio se conoce con varios nombres: de Goyeneche, del Marqués de Manzanedo, de Ugena… pero el más común es el de Palacio de Santoña.

Templo de Debob | WIKIPEDIA
¿Habéis pensado en alguna de las torres medievales que se conservan en el centro? ¿Tal vez en algún edificio civil de la época de los Austrias? ¿La muralla árabe?
Pese a que la población de Madrid surge en la Edad Media, curiosamente tenemos un edificio que data del 200 antes de cristo.
Se trata del templo de Debod, regalado por Egipto a España en el año 1968 en agradecimiento a la colaboración de nuestro país -junto a otras naciones- en el salvamento de varios templos que iban a quedar sumergidos tras la construcción de la presa de Asuán.
El templo fue desmantelado piedra a piedra y reconstruido (no sin dificultades, pues la mayoría de sillares habían perdido la numeración) cerca de Plaza de España, en el lugar donde se alzaba el Cuartel de la Montaña y respetando su orientación original Este-Oeste.

Ubicación del helipuerto | BANCO DE ESPAÑA
Se encuentra sobre el Banco de España, a 640 metros de altitud. La entidad financiera, tras abandonar su primera sede -en la Casa de los Cinco Gremios de la Calle Atocha- comenzó a construir en 1882 el actual edificio, dirigiendo el proyecto Eduardo Adaro y Severiano Sainz de la Lastra.
La contrucción original ha sido ampliada en diferentes momentos: en los años 30, en los 70 y en el siglo XXI (esta última realizada por Rafael Moneo).
El helipuerto data de la reforma de los años 70, se encuentra sobre una torre tubular interior de unas siete plantas, que a través de pasadizos aéreos queda unida al cuerpo del Banco. Pese a su situación estratégica, este helipuerto jamás ha sido utilizado desde su creación.

Exterior del templo, a principios del XX | MEMORIADEMADRID.ES
El colegio Nuestra Sra. de la Presentación, conocido como el de las “Niñas de Leganés”, estaba situado en la calle Reina, a la altura del actual número 8 de la Gran Vía.
Fue fundado en 1630 por Andrés Spínola pero, durante las ausencias de éste, era su primo, el entonces Marqués de Leganés, el resposable de la institución, de ahí el nombre popular.
Su labor era recoger y educar a niñas desamparadas, y tenían preferencia las más guapas, por aquello de ser las que corrían más peligro en la vida y, por tanto, contaran con más posibilidades de “perderse”. Además de hermosas debían ser inteligentes, gozar de buena salud y no tener defectos físicos (pues eso podría impedir que se casaran).
En el colegio se las enseñaba algún oficio que les permitiese vivir de forma decente, se las preparaba para conseguir un buen matrimonio, o bien se las educaba para entrar en alguna de las muchas instituciones religiosas.
Desde mediados del siglo XVIII comenzaron a aceptarse “niñas de pago” y en esos casos ya no se tenía en cuenta su belleza sino la solvencia de las familias.

Interior del templo | MEMORIADEMADRID.ES
En 1911 el colegio fue expropiado para llevar a cabo la construcción de la Gran Vía y su derribo supuso el fin de la institución. La joya del recinto era su iglesia, cuya cúpula recuerda a la de la colegiata de San Isidro, pues parece ser que el arquitecto de ambos templos fue el mismo, Francisco Bautista.
En su interior había valiosas pinturas, entre ellas destacaba la Presentación de María en el templo por Joaquín y Santa Ana, del pintor Alonso del Arco, que formaba parte del magnífico retablo del altar Mayor. Lástima que, a diferencia del Oratorio del Caballero de Gracia, esta iglesia no consiguiera el indulto y fuese derribada como el resto del edificio.

Exterior del palacio
El palacio de Xifre, concebido por José Contreras hacia 1865, imitaba en cada detalle los palacios árabes de la época andalusí, lo que le convirtió en uno de los edificios más hermosos de Madrid.
Se construyó como residencia de José Xifre, un noble dedicado a las finanzas, y después fue sede de la Embajada de México y residencia del duque del Infantado.
Estaba en el paseo del Prado, esquina a la calle Lope de Vega y fue derribado en 1950. Actualmente, sobre su solar se levanta el Ministerio de Sanidad (antigua casa sindical).

Interior del palacio

Salón de reinos
Este salón era la sala más espectacular del Palacio del Buen Retiro, construido para ocio y disfrute de Felipe IV en el siglo XVII. Del palacio, de grandes dimensiones, sólo queda el ala que contiene dicho salón, además del Casón del Buen Retiro, ya que tras los daños sufridos durante la guerra de la Independencia hubo que proceder al derribo de buena parte del complejo.
El Salón de Reinos hacía las veces de sala de recepción y salón del trono de este palacio de recreo, y para impresionar a los embajadores que a él llegaban, su techo se decoró con los escudos de los 24 reinos que conformaban la Monarquía Hispánica. Las paredes se engalanaron con magníficas pinturas, como la Rendición de Breda de Velázquez (mira aquí una reconstrucción de cómo era en esa época).
Tras convertirse en Museo del Ejército, sus puertas cerraron definitivamente en 2007 cuando los fondos de éste se trasladaron al Museo del Ejército en Toledo. A partir de ahora, acojerá exposiciones temporales, como la que se ha prorrogado hasta el 16 de Junio “DOMUSae, espacios para la cultura” que nos permite colarnos en una sala que pisaron personajes como el Conde Duque de Olivares, Felipe IV, el príncipe Baltasar Carlos o Velázquez.

Casa Labra | FEDERICO ROMERO
A sólo unos pasos de la Puerta del Sol, en la calle Tetuán, encontramos una castiza casa de comidas, fundada en 1860, que aún conserva su fachada original y su antigua barra de zinc, Casa Labra.
En ella podemos degustar una gastronomía popular con el sabor “de siempre”, no pasan inadvertidos el bacalao rebozado y las tradicionales croquetas, pero Casa Labra no sólo es un referente gastronómico sino también político, pues en su trastienda, el 2 de mayo de 1879, se celebró una reunión de 25 personas, intelectuales y obreros liderados por Pablo Iglesias, que fundaron clandestinamente el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, el partido político más antiguo de España con funcionamiento ininterrumpido hasta la actualidad.

Iglesia de San Sebastián, a principios de siglo XX y en la actualidad
La Iglesia de San Sebastián (Calle Atocha nº39) -en la que se bautizó Tirso de Molina, fue sepultado Lope de Vega y se casó Gustavo Adolfo Becquer- quedó en buena parte destruida tras caer una bomba sobre ella el 20 de Noviembre de 1936 durante la Guerra Civil. La torre de la iglesia se salvó sin embargo de la destrucción, aunque sería por poco tiempo.
Tras la contienda se decidió reconstruir el templo encargando el proyecto a los arquitectos Francisco Íñiguez y Anselmo Arenillas. Un litigio abierto contra el Ayuntamiento (que deseaba aprovechar las obras para ensanchar la Calle de San Sebastián) se saldó finalmente con el derribo de la torre, que había sobrevivido a un bombardeo pero no pudo con las reformas urbanísticas. En su lugar se improvisó una sencilla espadaña de ladrillo para sostener la campana, que no llega a tapar las huellas del derribo.

Torre de los lujanes
Una de las pocas casas-palacio construidas en el siglo XV que se conservan en Madrid podemos encontrarla en la plaza de la Villa. Se trata del conjunto formado por la casa y torre de Los Lujanes.
Don Álvaro de Luján ordenó su construcción antes de 1471, siendo la torre la edificación más antigua. La portada principal tiene elementos góticos y presenta, por triplicado, el escudo nobiliario de los Luján; a diferencia de ésta la pequeña portada de la calle del Codo tiene un característico arco de herradura de inspiración árabe, con grandes dovelas de piedra, único en Madrid.
El conjunto, que se distribuye alrededor de un gran patio central, ha sufrido varias reformas a lo largo de los siglos. Una de ellas fue para la instalación de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, llevada a cabo
en 1858, un año después de su fundación, por Isabel II. La torre, en la actualidad, está formada por dos cuerpos superpuestos en los que se alterna mampostería y aparejo mixto de piedra y ladrillo; en
ella tiene su sede la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País.
Junto a este conjunto hay una casa que también perteneció a don Álvaro de Luján y en cuyo zaguán se ubicaron durante siglos dos sepulcros platerescos: el de Beatriz Galindo (La Latina) y el de su marido, Francisco Ramírez, que hoy se encuentran en el Museo Municipal. Destaca de esta casa su acceso, otro bello arco de herradura.

El Congreso en 1850, con Los Jerónimos al fondo
La iglesia del desaparecido convento de Los Jerónimos es una de las más antiguas de Madrid, fundada a comienzos del siglo XVI bajo licencia de los Reyes Católicos. Se convirtió en un templo íntimamente ligado a los monarcas de España al hacerse en él las juras a los Príncipes de Asturias, siendo la primera la del príncipe Felipe (futuro Felipe II) y la última la de Isabel (II).
El aspecto medieval y estilizado, con sus torres, pináculos y gárgolas, data sin embargo de una remodelación practicada por Narciso Pascual y Colomer (arquitecto del Congreso de los Diputados) ideada por Don Francisco de Asís, esposo de Isabel II. En pleno romanticismo, triunfando novelas como El jorobado de Notre dame de Víctor Hugo, Ivanhoe de Sir Walter Scott, o las Leyendas de Béquer… lo medieval estaba de “moda”.
Podemos ver en una estupenda foto de Charles Clifford el recién construido Congreso de los Diputados (1850) y, al fondo, en fase de construcción, las nuevas torres para la Iglesia de los Jerónimos.