Ya hace cuatro días del concierto de Miranda! En el Ochoymedio Club y ya he podido rumiar lo ocurrido. ¿He dicho rumiar? hubiera debido decir he podido olvidar, porque lo que pasó allí es carne de olvido inmediato. Las expectativas eran altas, un grupo argentino que llegó del underground a la MTV haciendo una música que pica de aquí y de allí para conseguir un resultado original, mezcla Camela con Fangoria y lo pasa por la turmix de Pimpinela, añadiendo unas gotillas de ritmo latino y zas! obtienen canciones pegadizas y bailables con letras originales, que suenan pero que muy bien en disco, ahora viendo lo del ochoymedio, el día que el disco desparezca y haya que sobrevivir gracias al directo, cosa que ya está ocurriendo, estos chicos son carne de beneficencia.
Con diferencia el del miércoles pasado fue el peor bolo que he visto, si no en mi vida, si en los últimos 10 años, incluyendo el patético espectáculo del sucio Evan Dando y sus Lemonheads de postal en la Sala Sol hace unos meses. Los chicos de Miranda! tienen las canciones, eso ha quedado claro, tienen la actitud, tienen unas preciosas guitarras contorneadas de lucecillas de colores que parecen arboles de navidad, pero de cualidades para el directo ni una ni media. A mi desde la primera canción me pareció aquello un playback malo, como si hicieran playback sobre un concierto grabado, que además sonaba mal, pero eso sí, muy uniforme. A lo largo del concierto, estábamos tan en primera fila que podíamos tocar la guitarra nosotros mismos, vimos que ni Lolo rasgaba las cuerdas de la guitarra, ni Juliana cantaba ni ná de ná y entre canción y canción, sin sonido de ningún tipo y Ale, el cantante, se desgañitaba para que se le oyera de lo bajo que tenía el micro. Conclusión, un playback guarro y sudao, porque sudar sudaron. Llevaban hasta con voces de apoyo y un sonido en general lamentable. Incluso cuando los teníamos encima se notaba que no hacían ningún esfuerzo por cantar.
Después de una hora de concierto te daba la risa y aunque la noche fue divertida, te sobraban ganas de aquello acabara cuanto antes. Al finalizar el concierto me junté con dos profesionales, más que nada porque eran colegas, uno trabaja en MySpace, organizadora del evento y además canta en un grupo de hardcore y su colega, que curra en Pías, sin duda a ellos también les pareció que más del 80% de lo que malescuchamos era pregrabado.
Y hasta aquí, cualquier otra cosa que quisiéramos añadir sería redundancia y ensañamiento.
Por si alguien quiere ver sus estilismos aquí mi álbum del concierto.

